MAXIMO GOMEZ
Insigne revolucionario y jefe militar
de excepcionales cualidades. Llegó a ocupar las más altas
responsabilidades dentro del Ejército Libertador de Cuba durante
las luchas independentistas del pasado siglo. Por los servicios prestados
a la República durante más de 30 años, fue declarado
ciudadano cubano por nacimiento.
Nació en Bani, República
Dominicana, en el año 1836. En su isla natal alcanzó el
grado de capitán dentro del ejército español. En
1855, participó en la lucha contra la invasión haitiana
a su país de origen. En 1865 se estableció en Cuba con
su familia y poco tiempo después pidió su licenciamiento,
se dedica al cultivo de la tierra y comenzó a relacionarse con
los cubanos que conspiraban por la independencia.
El 14 de octubre de 1868, cuatro días
después del inicio de la primera guerra independentista, se sumó
a las fuerzas insurrectas. Por sus conocimientos militares recibió
el grado de sargento y la misión de instruir a los bisoños
soldados. El 18 de octubre el líder del movimiento Carlos Manuel
de Céspedes, lo ascendió a Mayor General.
El 4 de noviembre dirigió la
primera carga al machete. Con un puñado de hombres simplemente
armados con esa herramienta de trabajo aniquiló en breves minutos
dos compañías enemigas. Dio así la primera lección
acerca del empleo de la que sería hasta el final de la contienda
la más temible arma de los combatientes cubanos.
En los diez años de brega hasta
1878 libró incontables batallas y descolló como el estratega
más dotado y el maestro de una pléyade de jefes brillantes.
Al reiniciarse las hostilidades en 1895
regresó a Cuba junto a José Martí, con el cargo
de General en Jefe del Ejército Libertador.
De nuevo se pusieron de manifiesto sus
grandes dotes militares. Su plan de invasión al occidente de
la isla, ejecutado junto a su Lugarteniente General Antonio Maceo, constituye
una de las más grandes hazañas militares de todos los
tiempos.
Sumido en la frustración tras
la ocupación militar norteamericana y la entronización
de una república en nada parecida a la soñada por los
próceres, murió en La Habana el 17 de junio de 1905.