El
actual municipio de Manuel Tames ha tenido durante la historia colonial
y neocolonial distintas denominaciones y extensión territorial,
y pertenece a distintos municipios, hasta 1964 lo encontramos perteneciendo
al Municipio de Yateras con la cabecera municipal, en Jamaica, a partir
de esa fecha se constituye una nueva estructura Municipal con sede
en San Antonio de Río Seco y variación en su extensión
territorial y límites. Con la división - política
- administrativa de 1976 se establece definitivamente el Municipio
Manuel Tames.
Esta patria chica atesora una rica historia que por su diversidad
podemos apreciar su magnitud y trascendencia, la cual hemos heredado
de nuestros antepasados y hoy en día continuamos haciendo realidad
sus sueños y esperanzas.
La llegada de los españoles al territorio cubano, la destrucción
de una cultura aborígen la cual transcurrió por una
evolución natural y que tuvo disímiles manifestaciones
a lo largo de la isla, según los hallazgos de 1990 y 1992 en
nuestro municipio existen dos sitios arqueológicos: Quemado
1 (cultura- agroalfarera) y Quemado 2 (preagroalfarera), cuyas características
se corresponden a las del país. En esta zona se mantienen pobladores
con características físicas heredadas de los aborígenes;
en el lugar conocido por la Ranchería, cercano a la Caridad
de los Indios existe una población integrada por apellidos
Rojas Ramírez y Ramírez Roja, en la cual se advierten
además de rasgos físicos otras características
de la cultura aborigen.
Desde la conquista hasta el siglo XVIII la zona estuvo prácticamente
despoblada, estando los asentamientos más importantes en Río
Seco, Romelié y Pozo Azul. La economía se basaba fundamentalmente
en la ganadería y la agricultura, sobre todo cultivos menores.
De este período no existe documentación en el municipio.
A fines del siglo XVIII se otorgan las primeras mercedes de tierras
y se crea un pequeño grupo de propietarios con grandes extensiones
de tierras empleando fuerzas de trabajo libres y esclavos, además
nuestras montañas sirvieron de abrigos a los cimarrones. En
el año 1789 ocurre la Revolución Francesa de gran incidencia
en nuestro país y específicamente en este territorio
porque como consecuencias de 1803-1870 se asentaron muchos franceses
en esta zona con sus capitales, técnicas y esclavos; la mayoría
de ellos se ubicaron en Río Seco, Romelié, Pozo Azul,
Las Delicias y otras comunidades. Cerca de 1820 los franceses de la
región fomentaron el cultivo del algodón al igual que
en otras zonas, sin embargo este cultivo no tuvo éxito siendo
sustituido por la producción de caña que tuvo un impulso
vertiginoso fundamentalmente a partir de 1840. En la década
de los 40 se reconoce oficialmente la comunidad de Río Seco,
contando inicialmente con aproximadamente 80 viviendas, por estos
años crecen las haciendas dedicadas en su mayoría al
cultivo de la caña de azúcar.
En la década del 50 el Ingenio de Río Seco que pertenecía
a José Sánchez fue comprado por Luis Redó Brissaux
de origen francés, es a partir de estos momentos que en la
parte agrícola aparecen varios colonos, también de origen
francés que tributan caña al ingenio, destacándose
las plantaciones del Deseo, San Rafael, La Luisa, El Manguito y otros.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX comienzan a surgir otras
haciendas, como El Quemado y La Yuraguana, dedicadas a la cría
de ganado vacuno, tomando auge la actividad ganadera.
Con excepción de las confortables viviendas de los dueños
del ingenio la vida del batey era muy humilde, la población
estaba integrada básicamente por hombres de raza negra y en
menor medida blancos, ya fuesen españoles, franceses o descendientes
de estos. Mientras la mayoría de la población se sumía
en la pobreza unos pocos hacendados se enriquecían cada vez
más. La vida de los esclavos no se diferenciaba en nada de
los de otras regiones, siendo sometidos a los más rudos trabajos
y a una gran ignorancia.
El desarrollo cultural fue muy lento, predomino la Tumba Francesa,
por otra parte la educación no existía, con la excepción
de algunos propietarios franceses que contribuyeron con sus recursos
a su formación, entre estos propietarios se destacaron figuras
de relevante importancia como: Manuel Gardel, Alejandro Carlos Liengés,
Alfonso Founier, Juan Vargas, Francisco Torres, Pedro Bouly, Juan
Labordet, entre otros.
Aún predominan en la zona apellidos de familias francesas como
son Founier, Lescaille, Rodiles, Charlot y Bouly.
En este terruño nació el corajudo Coronel Policarpo
Pineda Rustán, protagonista de acciones parecidas más
a la leyenda que a los anales auténticos de nuestra historia.
Además, fue testigo esta zona desde el 29 -30 de marzo de 1880
del combate de Ojo de Agua o Arroyo del Agua, el cual fue uno de los
combates más importantes de la Guerra Chiquita.
En la zona sé había organizado un amplio movimiento
conspirador, dada la orden del alzamiento el 24 de febrero de 1893
varios patriotas se concentraron en una finca en el barrio del Yarey
en cuyo lugar había muchos partidarios a la lucha independentista.
En la preparación y desarrollo de la guerra en la región
sobresalen la participación de Silverio Guerra Téllez
Coronel comarcano junto a la patriota Cristina Pérez. El 11
de abril de 1895 al desembarcar Gómez y Martí por playitas
de Cajobabo y en el recorrido que realizan por el territorio hacen
un alto en Yuraguana, finca de Río Seco, el 24 de abril de
ese mismo año, donde reciben el apoyo y la protección
de los pobladores del lugar.Uno
de los combates significativos que se produjeron fue el de Los Plátanos,
el 6 de noviembre de 1895.
Fue esta zona un constante hervidero en la lucha contra los males
de la República Neocolonial y fue testigo el 27 de noviembre
de 1957 del triunfo de la razón sobre la injusticia. El 31
de mayo de 1958 un grupo de rebeldes bajo las ordene de Félix
Pena atacaron el cuartel de San Antonio, acción en la que perdió
la vida el destacado combatiente Justino Saborí y donde tuvo
una destacada participación el joven Manuel Tames, mártir
cuyo nombre lleva hoy nuestro municipio.